Cientificos desarrollan inyecciones sin jeringa

Cientificos desarrollan inyecciones sin jeringa

El dispositivo se divide en dos partes: una cámara donde se produce una burbuja y un canal por donde se expulsa el líquido
Redacción | UN1ÓN Puebla | 17/02/2017 06:00

Investigadores del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE),  trabajan en el prototipo de un dispositivo láser que pretende sustituir las inyecciones con aguja.

 

Dicho dispositivo permitirá inyectar líquidos a las personas sin provocar ningún tipo de dolor, lo cual sin duda celebrarán aquellas personas que saben los beneficios de las inyecciones, pero que les aterrorizan las agujas.

 

Otra de las ventajas que proporcionaría este proyecto es que se reducen el riesgo de contagiar a pacientes de diversas enfermedades, tales como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), de acuerdo con el investigador Rubén Ramos García.

 

La idea es producir un dispositivo que pueda reemplazar las inyecciones intramusculares, con la ventaja de que no habría contacto físico entre el dispositivo y el paciente y, por lo tanto, no existiría el riesgo de contaminación ni tampoco dolor, ya que el tamaño del chorro reduce el riesgo de afectar nervios”.

 

Este dispositivo tendría un precio mucho más alto que una jeringa. Sin embargo, en mayoreo este gasto disminuiría y no se producirían desechos peligrosos.

 

El dispositivo se divide en dos partes: una cámara donde se produce una burbuja y un canal por donde se expulsa el líquido.

 

La clave para generar los chorros de alta velocidad consiste en calentar el agua muy rápido sin que llegue a hervir. La temperatura límite para calentar el líquido es de aproximadamente 300 grados Celsius.

 

Al llegar a esta temperatura, el líquido sufre una transición de fase explosiva, es decir, cambia de líquido a vapor, generando una burbuja que se expande y colapsa en tan solo 300 microsegundos.

 

La expansión de la burbuja desplaza el líquido empujándolo a través del canal. El diseño del canal permite aumentar la velocidad del líquido hasta unos 100 metros por segundo, una velocidad suficientemente rápida como para poder romper la piel”, explicó el especialista.

 

El equipo sigue realizando experimentos para incrementar la penetración del líquido a la piel, hasta ahora solo se logrado penetrar dos milímetros del tejido cutáneo.

 

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