Triángulo rojo, el terrible 'reino del huachicol' en Puebla

Triángulo rojo, el terrible 'reino del huachicol' en Puebla

El robo de combustible es un delito que ha ido escalando en Puebla durante los últimos años
Laura Islas | UN1ÓN Puebla | 09/05/2017 06:06

El robo de combustible es uno de los problemas más graves que enfrenta Puebla en materia de seguridad.

El crecimiento de este delito en Puebla ha sido exponencial desde 2012 y alcanzó su punto más alto el año pasado.

De acuerdo con un oficio de Pemex, en el que detalla el número de tomas clandestinas por año, en 2016 se registraron 1,533 tomas clandestinas en Puebla, lo que convirtió a esta entidad en el primer lugar nacional con más ordeña de ductos.

En 2015, Pemex registró 785 tomas en Puebla; en 2014, 335; en 2013, 211, y en 2012, 110. Esto representa que en los últimos cinco años ha habido un incremento de 1433% en los casos de robo de combustible en el territorio poblano.

La ordeña de ductos o "huachicol" se concentra en una zona que se conoce como el Triángulo Rojo, la cual abarca los municipios de Tepeaca, Palmar de Bravo, Acajete, Quecholac y Acatzingo. Tan solo estos cinco municipios concentraron el 66% del total del robo de combustible que se registra en Puebla.

El problema del huachicol en Puebla ha recrudecido debido a dos factores: el primero, la presencia de bandas del crimen organizado que controlan el robo de combustible y que en los últimos meses han reforzado su presencia en el estado.

En marzo de 2016, Víctor Carrancá, fiscal general del estado de Puebla, reconoció que el robo de combustible era un delito complicado de combatir y señaló a la organización criminal de los Zetas como la responsable de la ordeña de ductos en la entidad. 

Un segundo factor que ha agravado este delito en Puebla ha sido la base social que ha encontrado entre los pobladores. El propio gobernador Tony Gali Fayad ha reconocido la gravedad de este involucramiento, incluso de niños, en el robo de combustible.

En marzo, el gobernador de Puebla narró la siguiente anécdota a los medios de comunicación, a manera de ejemplificar la dimensión de la base social del huachicol:

"Llegué a Palmar de Bravo y una de las señoras me dijo: oiga Tony quiero que entre a mi casa, quiero que platique con mi hijo. Es real, así como esto que estamos transmitiendo en vivo. Entré a la casa de la señora. Platiqué con el chiavito. Y le dije: ¿qué quieres ser de grande, que estás haciendo? Un chavo de 11 años. 'Ya no estoy estudiando, yo ya gano dinero, yo ya traigo dinero a la casa y traigo más lana que lo que aporta mi papá. Mi papá gana 3 mil pesos al mes. Yo gano 12 mil pesos al mes (le respondió)'. ¿Y a qué te dedicas? (le preguntó). 'Soy halconcito'. ¿Y qué es eso? (preguntó, otra vez). 'Pues echo aguas para que se puedan volar el combustible de las tomas".

Recientemente Pablo Ferri, corresponsal del diario español El País en México, escribió que un texto en el que de alguna manera deja de ver el grado de aprobación o apoyo con el que cuentan los huachicoleros.

“Los señores que sacan el producto”. No dicen huachicoleros, chupaductos o ladrones de combustible. Son señores y no roban, toman lo que es suyo.

Un tercer factor que ha agravado el robo de combustible en Puebla ha sido la complicidad de algunas autoridades. El caso más sonado de esto fue el de Marco Antonio Estrada López, entonces director de la Policía Estatal y al jefe del Grupo de Operaciones Especiales (GOES), Tomás Méndez Lozano.

Ambos exmandos de la policía poblana fueron capturados por efectivos del Ejército mexicano en Tepeaca mientras custodiaba varios vehículos con combustible robado. Estos hechos ocurrieron en julio de 2014.

Por estos hechos presentó su renuncia el otrora secretario de Seguridad Pública de Puebla, Facundo Rosas.

El punto más álgido en el combate al robo de combustible ocurrió la noche del 3 de mayo y en el transcurso del jueves 4 de mayo, cuando un par de enfrentamientos entre huachicoleros y efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) dejó un saldo de siete personas muertas. Los hechos ocurrieron en el poblado de Palmarito Tochapan, en el municipio de Quecholac.

Cuatro de las víctimas eran soldados; además otros 11 integrantes del Ejército Mexicano resultaron heridos por estos hechos. 

La tarde de ese 4 de mayo pobladores de Palmarito cerraron la autopista Puebla-Orizaba, quemaron llantas y realizaron bloqueos.

Después de estos hechos, se informó que el presidente Enrique Peña Nieto no asistiría al desfile conmemorativo del 5 de mayo. Inicialmente estaba contemplado que el Presidente encabezara los festejos en Puebla. 

En su discurso del 5 de mayo en Campo Marte, Peña Nieto condenó los ataques a los efectivos de Sedena e informó que daría inicio una estrategia conjunta contra el robo de combustible, en la que participan el Ejército, la Marina, la PGR y Pemex.

Ese mismo día se informó que dos mil efectivos del Ejército Mexicano reforzarían la vigilancia en el Triángulo Rojo del huachicol.

Un delito con pocos detenidos

Hasta los hechos ocurridos en Palmarito, la estrategia que las autoridades han empleado en el combate al huachicol había sido la de realizar operativos para detectar y clausurar tomas clandestinas.

Poco se ha hecho o se ha informado sobre otras acciones emprendidas por las autoridades para combatir el robo de combustible, como por ejemplo, acciones realizadas al interior de Pemex para atacar a los funcionarios involucrados o coludidos con este delito.

Hasta noviembre de 2015, Pemex solamente había puesto a disposición de las autoridades a 33 de sus trabajadores por robo de hidrocarburos.

En tanto que estadísticas de la PGR con corte en 2015 señalaban que en tres años se había consignado a tres mil 328 personas por el robo de combustible. La mayoría de ellas en Guanajuato, donde se consignaron a 375 personas; en dicho lapso, en Puebla solamente se habían consignado a 130 huachicoleros.

A propósito de Guanajuato, el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos, advirtió hace unos meses que el robo de combustible es el principal problema de la entidad.

Y para muestra de la gravedad del problema del huachicol también en Guanajuato está el hecho de que Irapuato es el municipio que a nivel nacional registró mayor número de tomas clandestinas en 2016, con un total de 437.

 Pemex Tomas Clandestinas by Laísa Salander on Scribd