México vs EU: Por qué odiamos a los gringos

México vs EU: Por qué odiamos a los gringos

En algo tan trivial como un juego de futbol, los mexicanos nos podemos vengar y resarcir un poco las humillaciones sufridas. Un gol contra los gringos se festeja diferente
Laura Islas | UN1ÓN | 10/06/2017 05:34

¿Por qué odiamos a los gringos? Quizá el verbo odiar no sea el más preciso… pero la verdad es que sí. Hay un momento, en el que todos los mexicanos tenemos aversión a nuestros vecinos del norte.

Ser vecinos de Estados Unidos no es cosa sencilla. Y no solo porque Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, haya humillado en múltiples ocasiones a México.

A lo largo de nuestra historia conjunta, nuestros vecinos han abusado y violentado de diferentes formas la relación con nosotros.

El historiador Enrique Krauze escribió al respecto en un artículo publicado por The New York Times:

“Estados Unidos ha sido un vecino difícil, a veces violento, casi siempre arrogante, casi nunca respetuoso y pocas veces cooperativo. México, en cambio, ha sido el vecino ideal. A cada agravio respondimos, no con la otra mejilla, pero sí con un gesto de resignada nobleza, una salida práctica y un ánimo conciliador. Aunque hemos tenido episodios trágicos y épocas de tensión, nuestra buena disposición nos ha permitido convivir por casi doscientos años en un clima general de paz que muy pocos países fronterizos pueden presumir”.

Los agravios cometidos a lo largo de la historia por Estados Unidos a México son los que aderezan con una pasión especial los partidos de futbol entre ambos equipos, como el que se juega este 11 de junio.

En algo tan trivial como un juego de futbol, los mexicanos nos podemos vengar y resarcir un poco las humillaciones sufridas. Un gol contra los gringos se festeja diferente, y eso los saben los aficionados.

Te compartimos un listado de buenas razones por las cuales México ‘odia’ a los gringos.

El presidente que se robó la mitad de México

James Polk fue el undécimo presidente de los Estados Unidos y fue el artífice de que México perdiera los territorios de Texas y California; también obligó a que le fuera vendido el territorio conocido como La Mesilla.

Las tropas estadounidenses que invadieron México cometieron varias masacres y atrocidades; ejemplo de ello fue el bombardeo que Winfield Scott realizó en Veracruz, donde 700 civiles, la mayoría mujeres y niños, perdieron la vida.

Polk consideraba a los mexicanos como seres inferiores.

Los soldados gringos que balearon la Piedra del Sol

Si hay una pieza arqueológica que representa el pasado prehispánico de México es la Piedra del Sol, o más conocida como Calendario Azteca.

Este monolito es una pieza inconclusa, que ha sido confundida con un calendario debido a que en uno de sus círculos se expresan los días de los aztecas. En realidad, esta piedra conmemora el tiempo creado y destruido por los dioses.

La Piedra del Sol fue descubierta en 1790 y durante años permaneció expuesta, a la intemperie, a un costado de la Catedral Metropolitana.

Además del daño que le causaron las inclemencias del tiempo, durante la invasión de Estados Unidos a México en 1847, los soldados norteamericanos usaron la Piedra del Sol como diana para practicar al tiro al blanco.

Henry Lane Wilson

Es considerado como el peor embajador que Estados Unidos ha enviado a México. Y este deshonroso título en la historia se lo ganó debido al apoyo que dio a Victoriano Huerta para el golpe de Estado cometido contra el presidente Francisco I. Madero.

Este triste episodio de la historia de México lo conocemos como la Decena Trágica; la conspiración orquestada por Lane Wilson llevó al asesinato de Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez.

Las acciones de Henry Lane Wilson obligaron a su destitución; el caso causó escándalo en la prensa de EU.

El arqueólogo que saqueó a los mayas

Edward Herbert Thompson fue un diplomático y arqueólogo estadounidense que llegó a Mérida, Yucatán en 1855.

Pasó gran parte de su vida en Yucatán, estudiando la antigua civilización maya, a la par de que se desempeñaba como cónsul de Estados Unidos en Yucatán.

Thompson realizó varias expediciones en las antiguas ciudades mayas, una de sus incursiones más tristemente célebres fue la que realizó en el cenote sagrado de Chichén Itzá.

Incluso, Thompson intentó robarse el trono del jaguar rojo, sin embargo fue detenido por las autoridades mexicanas.

Las piezas que Edward H. Thompson robó fueron a parar al Museo Peabody de la Universidad de Harvard y a otros museos norteamericanos. Afortunadamente varias de esas piezas ya fueron repatriadas.

Se calcula que en total el diplomático estadounidense se robó 30 mil piezas de la cultura maya.

Las invasiones

En 1916, con el pretexto de buscar a Francisco Villa quien había atacado un poblado de Columbus, Nuevo México, las tropas de Estados Unidos incursionaron en el norte de México. Años antes, en 1914, los marines intentaron apoderarse del puerto de Veracruz. 

El embajador que se robó la Navidad

Joel Roberts Poinsett fue el primer embajador de Estados Unidos en México.

En 1822 arribó a nuestro país, que recién se estrenaba como nación independiente; uno de sus planes más ambiciosos como “agente especial” designado en México fue el de la anexión de Texas a Estados Unidos.

Poinsset no fue quien concretó la anexión de Texas y otros territorios a EU, esto se consiguió años después; sin embargo, sí consiguió quedarse uno de los símbolos más emblemáticos de México.

Además de diplomático, Poinsett fue un destacado botánico. Durante su estancia como embajador visitó la zona de Taxco, en Guerrero, y ahí conoció la flor Cuetlaxóchitl, o mejor conocida como Nochebuena.

Cuando visitó Taxco, Poinsett se encontró con una barranca llena de Nochebuenas; la flor lo fascinó a tal grado que realizó expediciones a diferentes sitios de México en los que recolectó varios cargamentos de plantan endémicas, entre ellas la Cuetlaxóchitl, los cuales fueron enviados a Estados Unidos.

Debido a que Poinsett llevó la flor a EU es que en aquel país se le conoce como Poinsettia. Incluso, el 12 de diciembre tiene su fiesta nacional en aquel país.

En 1937, la familia Ecke, una de las principales productoras de Nochebuenas en campos de Encinitas, California, decidió patentar la flor.

En diferentes ocasiones los productores mexicanos han insistido en derogar esta patente, pues consideran injusto que al ser una flor originaria de México, se tengan que pagar derechos por su producción.