Alumnos de la BUAP crean ladrillos con PET

Alumnos de la BUAP crean ladrillos con PET

Demostró ventajas en parámetros, como impermeabilidad, densidad, resistencia al desgaste, estabilidad dimensional, barrera de gases y durabilidad
Clarissa Viveros López
Clarissa Viveros López
Redacción | UN1ÓN Puebla | 30/05/2018 05:00

De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Ambiente, la industria de la construcción es el motor del desarrollo económico de las naciones, pero también se ubica como la principal fuente de contaminación ambiental.

Este sector contribuye hasta con 30 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y consume 40 por ciento de toda la energía.

Clarissa Viveros López y Diego González León, estudiantes de la Licenciatura en Arquitectura de la BUAP, se percataron de que la vivienda social en Puebla está “mal diseñada, mal construida y con materiales sin la calidad suficiente”.

Al ser Puebla uno de los estados que más residuos PET produce, decidieron matar dos pájaros de un tiro: desarrollar un ladrillo adicionado con este plástico, el cual, además de ventajas ecológicas -reduce el uso de aditivos (cemento) y recicla un material de desecho-, supera las características del block tradicional, al triplicar el tiempo de vida de las construcciones.

“Si en algún momento sale al mercado, será muy buena opción. Cumple todas las características: es más económico, resistente e impermeable. Repele la humedad y el olor. Resuelve el problema de qué hacer con los residuos PET e incrementa hasta 65 años el promedio de vida de las casas”, destacó Viveros López.

Con este prototipo “dejamos de usar mucha arena y aditivos, como el cemento, para utilizar algo que actualmente solo desechamos: el PET”. Sustituir el cemento es buena idea, ya que según estudios de Awadhesh Pratap Singh University Rewa, India, este puede contener metales pesados como níquel, cobalto, plomo y cromo, contaminantes peligrosos para el ambiente, con impacto negativo para la salud vegetal, animal y humana, así como para los ecosistemas.

De esta forma, los estudiantes fabricaron tres prototipos, uno con 7 por ciento de PET (porcentaje en lugar de arena), otro con 20 por ciento y el último con 25 por ciento, todos con la forma de un block normal.

El ladrillo creado en la BUAP demostró ventajas en otros parámetros, como impermeabilidad, densidad, resistencia al desgaste (que no pierde sus propiedades con el tiempo y los cambios climáticos), estabilidad dimensional (la capacidad de mantener las dimensiones pese a cambios de temperatura o humedad), barrera de gases y durabilidad. 

Si se produjera en millar, según Viveros López, su precio unitario sería de 3.5 pesos, contra los 4.5 pesos que cuesta un ladrillo de concreto, en promedio. “La construcción daña mucho al medio ambiente, estamos buscando algo que ayuda a reducir eso”, concluyó.