El segundo imperio. Aprende en Casa II Primaria

El segundo imperio. Aprende en Casa II Primaria

Mientras los mexicanos luchaban contra el ejército invasor francés, los conservadores buscaron en Europa a un príncipe dispuesto a encabezar un nuevo Imperio Mexicano
El Segundo Imperio
El Segundo Imperio
Redacción | UN1ÓN | 19/11/2020 14:21

En la clase de Historia de quinto de primaria, se verá el tema: “El segundo imperio”, con el cual se explicará el pensamiento de liberales y conservadores, y sus consecuencias en la política y economía del país.

La Revolución Mexicana

Hoy vamos a conocer las causas del estallido de la Revolución Mexicana que son muchas y variadas, pero sin duda entre las más importantes fue la larga dictadura de Porfirio Díaz, otra causa fue la gran desigualdad socioeconómica que había en el país, donde había mucha gente sufriendo en condiciones de pobreza y explotación. 

Como antecedentes de la Revolución pueden contarse las sangrientas represiones de los movimientos obreros en Cananea y Río Blanco que sucedieron entre 1906 y 1907, la entrevista concedida al periodista James Creelman, a principios de 1908, en la que Díaz prometió democracia para las elecciones de 1910, promesa que luego no cumplió. 

Cuando Díaz faltó al compromiso público de no reelegirse en 1910, surgió el movimiento antirreeleccionista, encabezado por Francisco I. Madero, este partido obtuvo apoyo en casi todo el país, y esto fue muy importante porque nunca antes había surgido un movimiento opositor con tanto apoyo. 

Madero era el candidato presidencial del Partido Nacional Antirreeleccionista y se volvió muy popular, por lo que el gobierno de Díaz comenzó a obstaculizarlo, Madero fue encarcelado mientras se celebraban las elecciones y Díaz fue declarado vencedor. 

Fue por eso que Madero convocó a la lucha armada contra el fraude electoral de Porfirio Díaz, proclamó el Plan de San Luis Potosí y cuando logró escapar de la cárcel se fue a Texas, desde ahí comenzó a organizar el movimiento armado antiporfirista. 

Así se pasó de un movimiento pacífico y legal a una lucha armada, una revolución en la que los sectores populares rurales participaron tomando las armas. Las demandas políticas, como la renuncia de Díaz, no les importaban tanto como las demandas sociales, por ejemplo: La devolución de las tierras a las comunidades, el aumento de salarios y mejores condiciones laborales, entre otras. 

La combinación de los reclamos políticos y sociales, la participación de muchos tipos de campesinos, trabajadores y de algunas clases medias, fue lo que le dio el carácter revolucionario a esta lucha iniciada el 20 de noviembre de 1910, según fue convocada por Francisco I. Madero en el Plan de San Luis Potosí. 

Las principales consecuencias de este movimiento fueron el fin del largo régimen dictatorial de Porfirio Díaz, la participación política de las clases medias y la promulgación de la Constitución de 1917 que incluyó las demandas sociales de los grupos populares. 

Después de saber qué y por qué los mexicanos conmemoramos el 20 de noviembre, vamos a continuar con el tema del día de hoy. EL SEGUNDO IMPERIO.

Abre tu libro de texto de historia en las páginas 59 y 60 para que puedas ir consultando la información que discutiremos.

El segundo Imperio

El tema es sobre Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota, lo sé porque he ido varias veces al Castillo de Chapultepec. Además, en clases pasadas, aprendimos que este lugar fue un colegio militar y posteriormente, sería el lugar en el que vivirían estos dos importantes personajes extranjeros. 

En la clase pasada hablábamos sobre la Segunda Intervención Francesa, esa guerra en la que, por segunda vez en el siglo XIX, los ejércitos del imperio francés invadieron nuestro país como una manera de presionarlo para que pagara sus deudas. Esta intervención militar preparó el terreno para que el partido conservador, que había sido derrotado en la Guerra de Reforma, organizara su contraataque. 

Mientras los mexicanos luchaban a muerte contra el ejército invasor francés, los conservadores buscaron en Europa a un príncipe católico que estuviera dispuesto a encabezar un nuevo Imperio Mexicano y, por fin, le ofrecieron el trono al archiduque austriaco Maximiliano de Habsburgo, quien junto a su esposa Carlota Amalia, princesa de Bélgica, llegaron a la capital del país en junio de 1864 ambos eligieron el Castillo de Chapultepec como residencia, nombrándolo de manera oficial Palacio Imperial de Chapultepec y “Miravalle” en memoria de su querido Castillo de Miramar en Trieste, donde habían vivido como recién casados antes de que les ofrecieran la corona de México. 

El Castillo de Chapultepec es actualmente el Museo Nacional de Historia y puedes visitarlo cuando termine el confinamiento, por ahora podrías hacer una visita virtual para ver algunas piezas originales del Segundo Imperio. 

Observa el siguiente video del minuto 20:42 al 23:40 

  1. De la Independencia a la consolidación Republicana.

 

Los conservadores trajeron a Maximiliano pero resulta que él tenía ideas liberales, en lugar de oponerse a las Leyes de Reforma, como esperaban los conservadores, Maximiliano las ratificó y eso tuvo resultados contradictorios, por un lado, perjudicó al gobierno de Maximiliano, porque lo llevó a perder apoyo del grupo que lo había traído, pero, por otro lado, aprobar las Leyes de Reforma permitió cierta modernización para el país, por este motivo algunos conservadores se alejaron de su gobierno y algunos liberales aceptaron formar parte del Segundo Imperio. 

Resulta que cuando llegó Maximiliano, los liberales partidarios de Benito Juárez y a la República no reconocieron su autoridad por dos razones: Primero, porque Maximiliano no había sido electo por los mexicanos democráticamente, sino que había sido seleccionado por un grupo pequeñísimo de políticos conservadores y, segundo, porque el imperio de Maximiliano era sostenido por la violencia de las armas del ejército invasor francés, es decir, porque el imperio era un régimen que se había impuesto por la fuerza. 

Por eso, durante el periodo que conocemos como Segundo Imperio en realidad hubo dos gobiernos funcionando al mismo tiempo: Uno republicano constitucionalmente establecido, encabezado por Benito Juárez, y otro gobierno monárquico apoyado por las fuerzas invasoras de Napoleón III, encabezado por Maximiliano de Habsburgo. 

Sin embargo, a pesar de que el Segundo Imperio era un proyecto del partido conservador mexicano para devolverle a la Iglesia el poder que le había quitado la Reforma Liberal, el gobierno de Maximiliano adoptó una serie de medidas que iban justo en el sentido opuesto: Como permitir que se vendieran las propiedades de la Iglesia, declarar la tolerancia religiosa o devolverles sus tierras a los pueblos indígenas. 

Estas medidas pusieron furiosos a los conservadores, quienes veían desesperados cómo Maximiliano y su imperio liberal iba frustrando todos y cada uno de sus objetivos políticos, obviamente, los conservadores le retiraron su apoyo a Maximiliano, pero la verdadera crisis llegó cuando Napoleón III le retiró su apoyo el emperador francés. Esto sucedió porque Francia estaba a punto de entrar en una guerra contra el reino de Prusia y Napoleón III decidió sacar a sus tropas de México para fortalecer el nuevo frente que se abría en su propio país, con esta acción, el imperio se debilitó y los liberales fueron ganando territorio, finalmente, en Querétaro Maximiliano fue atrapado y fusilado. 

A pesar de que Maximiliano tuviera ideas liberales, su forma de gobernar no iba de acuerdo con el proyecto de nación que querían los liberales mexicanos, pues para ellos México debía tener un gobierno propio, republicano, democrático y libre de la presión de cualquier país extranjero, por eso, a los ojos de los liberales mexicanos como Benito Juárez, el imperio de Maximiliano era inaceptable, pues representaba la imposición de un invasor extranjero, aunque también fuera liberal. 

Con todo y los conflictos, Maximiliano era muy feliz en México y le encantaba nuestra cultura: Devoraba libros sobre historia y geografía de México, daba paseos por los bosques y paisajes para coleccionar especies nativas de insectos y también le encantaba cabalgar vestido de charro. 

Para conocer un poco más sobre Maximiliano y Carlota lee algunas de las cartas que se enviaron en aquella época. 

Carta de Carlota a Maximiliano, enero 1866.

Abdicar es condenarse, extenderse a sí mismo un certificado de incapacidad, y esto es solo aceptable en ancianos o en imbéciles, no es la manera de obrar de un príncipe de 34 años lleno de vida y de esperanzas en el porvenir, desde el momento en que se aceptan los destinos de una nación, se hace a sus riesgos y peligros y nunca se tiene la libertad de abandonarla. Yo no conozco ninguna situación en la cual la abdicación no fuese otra cosa que una falta o cobardía, en tanto que haya aquí un emperador, habrá un Imperio, incluso aunque solo le pertenezcan seis pies de tierra. El Imperio no es otra cosa que el emperador, que no tenga dinero no es una objeción a créditos, este se obtiene con el éxito y el éxito se conquista, no se cede su puesto a un adversario de tal naturaleza, tampoco se dice, como en una casa de juego, que la banca ha saltado o que la farsa ha terminado y que se van a apagar las luces. Todo esto no es digno de un príncipe de la casa de Habsburgo. 

Memorias de Concepción Lombardo de Miramón sobre Carlota.

Ella conocía el arte de la navegación y seis o siete idiomas, que hablaba correctamente, sin embargo, sus desmedidas exigencias la volvían insoportable. La Condesa del Valle, íntima amiga mía, me contó que las damas de honor temblaban al salir a pasear, pues la Emperatriz les hacía mil preguntas: ¿Bajo qué virrey se edificó la Escuela de Minería? no sé, respondía la aludida. ¿Y la catedral metropolitana? no lo recuerdo, Majestad e insistía, pretendiendo saber hasta el nombre de las piedras de nuestra ciudad, probablemente los grandes estudios que había hecho y que son superiores a la capacidad de las mujeres, lastimaron su cerebro y unido a esto a su grande orgullo al ver que se desplomaba el trono en que había subido, determinaron la completa descomposición de su naturaleza y perdió el juicio. 

  • ¿Qué te pareció?

  • ¿De qué crees que estén hablando? 

Puede ser que como Maximiliano estaba harto de tantos problemas, quería renunciar al trono de México, pero Carlota estaba convenciéndolo de que no lo hiciera. 

Parece que Carlota le está diciendo a Maximiliano que debía aguantar hasta el final con dignidad. 

Afortunadamente, para conocer este periodo contamos con varias fuentes de la época que nos pueden dar información, existen cartas dirigidas al presidente Juárez donde solicitaron el indulto para Maximiliano, como la enviada por el distinguido escritor francés Víctor Hugo, asimismo, el diario de la princesa Agnes Salm Salm que narra su estadía en México y la forma en que suplicó al presidente Juárez que perdonara la vida del príncipe emperador y la de su esposa. 

A 4 días del fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo el recién fundado Boletín de la República, en su edición del 21 de junio de 1867, publicó un editorial cuyo título fue “¡Viva la República! ¡Viva la Independencia!” en el que se dio cuenta del significado del fusilamiento de Maximiliano que marcó el fin de la guerra civil y la derrota del intervencionismo francés.

¿ En qué ciudad se libró la batalla del 5 de mayo en la que perdió el ejército francés?

La Guerra de Reforma en México (1857-1861) causó estragos en las finanzas del país.

El gobierno conservador pidió varios préstamos a bancos europeos, a cambio de bonos públicos para solventar los gastos del conflicto armado.

La deuda de México era de 80 millones de pesos: 69 millones con Inglaterra, nueve millones con España y dos millones para Francia. 

El gobierno del presidente Benito Juárez llegó a un acuerdo con Inglaterra y España que retiraron sus tropas, pero Francia insistió en invadir nuestro país y establecer una monarquía, la cual contó con el apoyo de los conservadores.

Fue así como las tropas de Francia al mando de Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez, iniciaron la ocupación de México, y finales de abril de 1862, el ejército francés, considerado entonces como el mejor organizado de Europa, comenzó su marcha hacia el estado de Puebla para posteriormente conquistar la Ciudad de México.

El ejército de México estaba al mando de Ignacio Zaragoza, un joven militar que a la fecha es recordado como uno de los grandes héroes en la historia de México.

El 5 de mayo a las 11:15 de la mañana empezaron las hostilidades entre los ejércitos mexicano y francés, con un cañonazo desde el Fuerte de Guadalupe en el estado de Puebla. Las  campanas de la ciudad repicaron.

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