Intervenciones extranjeras. Aprende en Casa III Secundaria

Intervenciones extranjeras. Aprende en Casa III Secundaria

En los años posteriores a la consumación de la Independencia, algunos ciudadanos extranjeros se establecieron en México e iniciaron distintos negocios
Intervenciones extranjeras
Intervenciones extranjeras
Redacción | UN1ÓN | 03/03/2021 12:46

En Historia de tercero de secundaria, se verá el tema: “Intervenciones extranjeras”, a través del cual se identificarán las causas y consecuencias de las intervenciones extranjeras en México.

Ahondarás en estos dos procesos históricos por los que atravesó nuestro país y que, sin lugar a duda, reconfiguraron el escenario político, económico y social. 

Seguramente recuerdas la situación política en que quedó México tras perder el territorio texano. 

En esta sesión se destacarán las causas y consecuencias de la primera intervención francesa en nuestro país, conocida también como guerra de los Pasteles. 

Además, identificarás el escenario político de México en los años previos a la guerra con Estados Unidos, así como las causas y consecuencias de este proceso. 

En este tenor, darás un breve recorrido por las diversas batallas que sostuvo el Ejército mexicano contra el estadounidense. 

Recuerda que para realizar anotaciones sólo necesitas bolígrafo y cuaderno. Si deseas profundizar y ampliar más tus conocimientos acerca de este tema, consulta tu libro de texto. 

¿Qué hacemos? 

Lee un artículo titulado “La guerra de los Pasteles”. 

Toma nota de los aspectos que consideres relevantes. 

“[…] Apenas en 1821, México había consumado su independencia y en la década siguiente, seguía "experimentando" de qué manera funcionar como nación. Inestabilidad por donde quiera, saliendo de la guerra de Texas y con una desastrosa situación financiera, desorden político y social, los levantamientos armados estaban a la orden del día. 

Muchos franceses establecieron su residencia en México después de la Independencia y se incorporaron a la vida comercial. Remontel fue uno de ellos, quien en una de las revueltas sociales tuvo pérdidas en su pastelería, por lo que exigía un pago de sesenta mil pesos; de ahí el nombre del conflicto "Guerra de los pasteles". En 1838 otros franceses reclamaron el pago de daños a sus negocios causados por motines. 

Las quejas y demandas, en gran parte exageradas, se acumularon hasta que el primer ministro francés, Louis Mathieu Molé mandó a su ministro en México, Deffaudis, que pusiera un ultimátum al gobierno mexicano para que pagara una indemnización de seis cientos mil pesos. 

El gobierno se negó rotundamente, pues además de no tener los recursos económicos existía otra razón importante, aceptar el pago de los daños significaría hacerse responsable por cualquier otro daño que algún extranjero sufriera en México a causa de las revueltas. 

El 15 de abril de 1838 se venció el ultimátum y el gobierno mexicano no respondió como esperaban los franceses. Al día siguiente cesaron las relaciones entre ambos países; los franceses sitiaron el puerto de Veracruz y establecieron un bloque económico. Pero fue hasta el 27 de noviembre cuando comenzaron a bombardear el fuerte de San Juan de Ulúa y el pabellón con las franjas azul, blanca y roja se levantaron en el lugar. 

Era el momento de Santa Anna para reivindicarse por el desastre en Texas y tomó el mando de los ataques al enemigo. El 5 de diciembre, durante un bombardeo, Santa Anna fue herido en una pierna, la cual tuvo que ser amputada. Cuando regresó a la Ciudad de México, fue recibido cómo héroe y aprovechó para hacerle un pomposo funeral a su pierna perdida en combate. 

La historia terminó en sumisión. El 7 de febrero de 1839 se reúnen los plenipotenciarios mexicanos y franceses para tratar las exageradas indemnizaciones francesas. México tuvo que pagar la cantidad estipulada desde el principio y se firmó el Tratado de paz el 9 de marzo del mismo año [...]”.  

Con base en el texto, reflexiona acerca de las siguientes interrogantes: 

  • ¿De qué manera afectó el bloqueo comercial de Francia a México? 

  • ¿En qué situación económica y política quedó nuestro país tras aceptar pagar la cantidad estipulada por los franceses? 

Como recordarás, en la sesión anterior se habló acerca de las diversas causas que propiciaron la separación de Texas del territorio mexicano. 

En cierto sentido puede decirse que dicha separación fue favorecida por el alejamiento político y social en que vivía la provincia texana y por los conflictos internos de México que impidieron atender a las zonas del norte. 

En suma, los propósitos imperialistas de los Estados Unidos y las concesiones que la Corona española y posteriormente el gobierno mexicano otorgaron a los colonos, fueron factores decisivos en la pérdida de gran parte del territorio mexicano. 

Entre 1813 y 1821 la Corona española otorgó concesiones para que se colonizara Texas. Una de las más importantes fue la otorgada a Moses Austin, que más tarde fue ratificada por el gobierno mexicano a su hijo Stephen. 

Nuestro país quedó en una situación vulnerable ante las ambiciones y posibles amenazas de países como Francia y Estados Unidos. 

Y en efecto, Francia no tardó en hacerse presente. 

En los años posteriores a la consumación de la Independencia, algunos ciudadanos extranjeros se establecieron en México e iniciaron distintos negocios. 

Para entonces las rebeliones y los constantes conflictos estaban a la orden del día. Los establecimientos de algunos extranjeros sufrieron daños que, según sus dueños, significaron grandes pérdidas. Por ello, Francia formuló peticiones a México que iban más allá de lo justo y razonable. 

Tales reclamaciones se fundaban en los daños sufridos por algunos comerciantes franceses durante la Revolución de la Acordada y en otros disturbios, dentro de los cuales estaba el caso de Remontel, un pastelero que pedía 60 000 pesos por mercancías que, según él, le habían sido destruidas o robadas, acontecimiento mencionado en la lectura del inicio. 

La exigencia se sumó a otras presentadas por ciudadanos franceses que en total sumaron 600 000 pesos. Como el gobierno mexicano no contaba con suficientes recursos económicos para finiquitar dicha deuda, no hubo respuesta favorable para los afectados. 

En consecuencia, el 21 de marzo de 1838 Francia envió a México un ultimátum en el que se quejaba de los atentados sufridos y exigía al gobierno mexicano el pago de la deuda generada. 

El 15 de abril de ese mismo año el ultimátum se venció; rotas las relaciones entre México y Francia, esta última declaró bloqueados todos los puertos de nuestro país, bloqueo que sólo se hizo efectivo en Veracruz. 

A esas alturas el bloqueo fue sólo comercial, sin que se llegara a declarar la guerra. Con las actividades económicas paralizadas, Inglaterra resultó la principal afectada, ya que para ese momento sostenía importantes intercambios con México, de modo que el ministro inglés amenazó con prestar su ayuda contra Francia. 

Durante varios meses, la nación sufrió las consecuencias del bloqueo, que originó, entre otros efectos, la falta de mercurio para la explotación de los minerales del país, y estuvo a punto de interrumpir la extracción de los metales preciosos. 

Siete meses después, el 27 de noviembre la flota francesa abrió fuego bombardeando San Juan de Ulúa, y posteriormente, Veracruz. 

El general Antonio López de Santa Anna, de regreso a la vida militar, encabezó la resistencia, aprovechó el ataque francés para reivindicarse frente a la nación mexicana luego de su derrota en Texas. Como resultado del enfrentamiento, perdió una pierna. 

La guerra no siguió adelante por las gestiones de la Embajada inglesa en México, que pudo concretar un acuerdo en marzo de 1839, en el cual nuestro país aceptó pagar los 600 000 pesos y se firmó un tratado de paz con Francia. 

A pesar de haber concluido el conflicto con Francia, México seguía sumergido en asuntos políticos internos sin resolver. Para 1842 Santa Anna convocó a un congreso para redactar una nueva constitución, pero terminó disolviéndolo. 

En junio de 1843 se dictó una constitución conocida como “Bases orgánicas”. Dicho documento no modificó la forma de gobierno y se mantuvo la república centralista, pero se le daba mayor fuerza al Poder Ejecutivo, eliminando el Supremo Poder Conservador que había funcionado como un freno a las decisiones del presidente. 

Los enfrentamientos entre los grupos políticos se intensificaban cada vez más; en junio de 1845 hubo rebeliones de los federalistas para tratar de implantar sus ideas y derribar el régimen establecido, pero su rebelión fracasó. 

Para entonces se agudizó la tensión entre México y Estados Unidos, como resultado de la separación de Texas en 1836, ya que nuestro país declaró repetidas veces que mantenía sus derechos legítimos sobre el territorio independizado. Mientras que Estados Unidos hacía lo propio para lograr su anexión, que finalmente consiguió. 

El presidente estadounidense John Tyler promovió ante el Congreso la incorporación de Texas a los Estados Unidos, la cual se aprobó el 1 de marzo de 1845. Tal decisión hizo que el embajador de México en Washington se retirara como medida de protesta y al representante estadounidense en México se le pidió que abandonara el suelo nacional. 

Pese a que el gobierno mexicano había advertido que consideraría la anexión de Texas como causa de guerra, se limitó a romper relaciones con el país vecino, ante el riesgo de una derrota mayor. 

Observa el siguiente video para recapitular lo que has aprendido. 

  1. La Guerra del 47

 

Las pretensiones expansionistas de Estados Unidos no cesaban. 

Al desconocer México la incorporación de Texas al territorio estadounidense, aquel país envió tropas al mando del general Zachary Taylor con la orden de avanzar sobre el Río Bravo, que en aquel momento pertenecía a Tamaulipas. 

El general Mariano Arista atacó al ejército de Taylor por invadir el territorio mexicano. El presidente estadounidense James Polk utilizó este hecho como justificación para declarar la guerra a México el 12 de mayo de 1846. 

En ese momento México no estaba en condiciones de sostener un conflicto bélico internacional debido a los problemas internos, ya que centralistas y federalistas, lejos de unir sus fuerzas para repeler la invasión, se enfrentaron entre sí. 

Los federalistas, que habían conspirado para acabar con el gobierno centralista, volvieron al poder en 1847 a unos meses de haber iniciado la guerra con Estados Unidos. Llamaron de nuevo a Santa Anna para encabezar la defensa del país. 

Además, solicitaron préstamos forzosos a la Iglesia para preparar al Ejército y estar en condiciones para repeler la invasión extranjera. Ante esto, los militares conservadores de la Guardia Nacional se levantan en contra del gobierno federal. 

Mientras tanto, Estados Unidos bloqueó por mar los principales puertos mexicanos del Pacífico norte y del golfo de México, al tiempo que avanzaban por tierra las tropas estadounidenses. 

El Ejército mexicano libró diversas batallas para frenar el avance de las fuerzas enemigas. De este modo, en febrero de 1847 tuvo lugar en Saltillo la cruenta batalla de la Angostura, en la que el Ejército mexicano luchó heroicamente, y donde el clima y las malas condiciones de la tropa determinaron numerosas muertes. 

Santa Anna ordenó la retirada, tal vez por la falta de abastecimiento o porque tuvo noticia del desembarco en Veracruz del general Winfield Scott. 

Así, la guerra prosiguió. El 9 de marzo cayó el puerto de Veracruz tras una intensa resistencia que no fue apoyada desde la capital del país. Acto seguido, Scott avanzó hacia el interior, logrando una nueva victoria en la batalla de Cerro Gordo. Obtenido ese triunfo, los invasores ocuparon Perote y Jalapa. Más tarde, Puebla, el 15 de mayo. 

Debido al avance incesante del ejército enemigo, Santa Anna dispuso que se organizara la defensa del valle de México con 14 mil hombres; desafortunadamente no fueron suficientes. En agosto, el Ejército mexicano hizo frente a los estadounidenses en Padierna, y aunque luchó con valor, fue vencido sin recibir refuerzos. 

Tan pronto terminó aquella batalla, Scott atacó Churubusco, defendido heroicamente por el general Pedro María Anaya y por los restos del batallón irlandés de San Patricio, cuyos elementos habían desertado del Ejército de los Estados Unidos, uniéndose al mexicano. Los casi 1 300 defensores no pudieron detener a los 7 000 norteamericanos; de este modo el general David Twiggs mostró admiración por los vencidos. 

El 13 de septiembre, después de cañonear desde Tacubaya, el Ejército estadounidense arremetió contra el castillo de Chapultepec, que en aquel momento fungía como Colegio Militar. Los defensores, soldados y cadetes, defendieron con gran heroísmo el recinto. 

Al día siguiente, el Ejército estadounidense tomó la Plaza Mayor de la Ciudad de México e izó su bandera en Palacio Nacional. El pueblo de México se alzó furioso contra los agresores y defendió el Zócalo con piedras y palos. Scott amenazó con bombardear los edificios, y el Ayuntamiento exhortó a los capitalinos a deponer las armas. 

Después de más de cinco meses de negociaciones, en febrero de 1848 se firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo, que puso fin a la guerra.  

Para conocer el contenido de dicho tratado, observa el siguiente video. 

  1. El tratado de Guadalupe Hidalgo. 170 Aniversario

 

Cómo pudiste observar y escuchar en el video, con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo México cedió los territorios de Nuevo México y la Alta California por 15 millones de pesos. 

El general Antonio López de Santa Anna fue responsabilizado de la derrota ante los Estados Unidos y por la pérdida del territorio. Sin embargo, se deben reconocer como causas de este proceso las pugnas políticas en México por definir un sistema de gobierno, la crisis económica, el desánimo que provocó la pérdida de Texas y la prioridad que se dio a los intereses estatales por encima de los nacionales. 

Los conflictos que estudiaste en esta sesión dejaron una lección en los mexicanos, que la desunión los debilitó y los convirtió en una presa fácil ante los intereses expansionistas de las potencias extranjeras. A largo plazo, contribuyeron a despertar una conciencia nacional.

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