La Conquista III. Aprende en Casa III Secundaria

La Conquista III. Aprende en Casa III Secundaria

El complejo proceso de dominación al que se conoce como Conquista ocurrió de distintas maneras entre los diversos pueblos mesoamericanos
La Conquista III
La Conquista III
Redacción | UN1ÓN | 17/03/2021 05:00

En la asignatura de Historia de segundo de secundaria, se analizará el tema. “La Conquista III”, con el cual se identificarán las características del proceso de conquista militar en otras regiones del México antiguo. Conoce la manera en que algunos grupos indígenas resistieron y cómo los conquistadores lograron imponer su dominio.

Continuarás con el estudio de la Conquista en regiones del México antiguo. En esta sesión, indagarás en la región del sureste con los mayas, donde conocerás la resistencia que hubo por parte de este grupo. Asimismo, analizarás sobre los avances de los conquistadores hacia el noroeste por mar y tierra. 

¿Qué hacemos? 

Para iniciar, lee el siguiente fragmento de la “Brevísima relación de la destruición de las Indias”, escrita en 1552 por el fraile dominico Bartolomé de las Casas, conocido como “el protector de los indios”. 

Brevísima relación de la destruición de las Indias 

El año de mil quinientos veinte y seis fue otro infeliz hombre proveído por gobernador del reino de Yucatán, por las mentiras y falsedades que dijo y ofrecimientos que hizo al rey, como los otros tiranos han hecho hasta ahora, porque les den oficios y cargos con que puedan robar. Este reino de Yucatán estaba lleno de infinitas gentes, porque es la tierra de gran manera sana y abundante de comidas y frutas mucho (aún más que la de Méjico), y señaladamente abunda de miel y cera más que ninguna parte de las Indias de lo que hasta ahora se ha visto. 

La gente era señalada entre todas las de las Indias, así en prudencia y policía como en carecer de vicios y pecados más que otra, y muy aparejada y digna de ser traída al conocimiento de su Dios, y donde se pudieran hacer grandes ciudades de españoles y vivieran como en un paraíso terrenal, si fueran dignos de ella; pero no lo fueron por su gran codicia e insensibilidad y grandes pecados, como no han sido dignos de las otras partes que Dios les había en aquellas Indias demostrado. 

Comenzó este tirano con trecientos hombres, que llevó consigo a hacer crueles guerras a aquellas gentes buenas, inocentes, que estaban en sus casas sin ofender a nadie, donde mató y destruyó infinitas gentes. Y porque la tierra no tiene oro, porque si lo tuviera, por sacarlo en las minas los acabara […] 

No bastaría a creer nadie ni tampoco a decirse los particulares casos de crueldades que allí se han hecho. Sólo diré dos o tres que me ocurrieron. Como andaban los tristes españoles con perros bravos buscando y aperreando los indios, mujeres y hombres, una india enferma, viendo que no podía huir de los perros, que no la hiciesen pedazos como hacían a los otros, tomó una soga y ahorcase de una viga […]. 

Cuando se salían los españoles de aquel reino dijo uno a un hijo de un señor de cierto pueblo que se fuese con él; dijo el niño que no quería dejar su tierra. Responde el español: "Vete conmigo; si no, cortarte he las orejas". Dice el muchacho que no. Saca un puñal y córtale una oreja y después la otra. 

Este hombre perdido se jactó delante de un venerable religioso, desvergonzadamente, diciendo que trabajaba cuanto podía por empreñar muchas mujeres indias, para que, viéndolas preñadas, por esclavas le diesen más precio de dinero por ellas. 

Véase aquí cuánta es la insensibilidad de los españoles en aquellas tierras […] inauditas crueldades que hicieron los que se llaman cristianos en este reino, que no basta juicio a pensarlas, sólo con esto quiero concluirlo: que salidos todos los tiranos infernales de él con el ansia, que los tiene ciegos, las riquezas. 

Brevísima relación de la destruición de las Indias

Bartolomé de las Casas 

El complejo proceso de dominación al que se conoce como Conquista ocurrió de distintas maneras entre los diversos pueblos mesoamericanos. Las fechas, rutas, objetivos y mecanismos por los que los españoles terminaron ejerciendo un control económico, político y social en la Nueva España sucedieron con diferencias sustanciales en cada latitud. Para el caso de los pueblos mayas, en particular, aquellos de la península de Yucatán, esta fue una historia de perpetua resistencia a la intrusión extranjera. 

Los pueblos mayas se resistieron, en un primer momento, con acciones militares, ataques armados y rebeliones, pero también con una vertiente muy arraigada de resistencia que aparenta no serlo; como estudiarás durante la sesión, estas comunidades encontraron muy diversas formas de aparentar su rendición frente a la cristiandad mientras protegían y ejercían antiguas ceremonias a sus dioses. 

Los mayas cumplían con los requerimientos de la nueva dinámica de trabajo en un intento por salvar la vida y de adaptarse a la urbanidad europea, combinándola con formas de socialización prehispánicas. Todas estas estrategias de adaptación y supervivencia se hicieron necesarias, en su mayoría, por la brutalidad de los conquistadores militares y religiosos. 

El proceso de conquista y de resistencia de los pueblos mayas puede ser dividida, a grandes rasgos, en cinco etapas: la que va de 1517 a 1521 en la cual los exploradores pasaron por la península rumbo a otras tierras, sobre todo hacia México-Tenochtitlan. 

Entre 1521 a 1535 los conquistadores buscaron establecer el dominio sobre esos territorios, con poco éxito, gracias a la resistencia armada de los mayas y a su estrategia de abandono de las ciudades; en el periodo entre 1535 y 1540 los castellanos abandonaron la península para ir en busca de otros territorios o regresaron a España, mientras tanto, las poblaciones se vieron severamente diezmadas por catástrofes naturales y enfermedades. 

La etapa de mayor confrontación tuvo lugar entre 1540 y 1547. Los invasores lograron cada vez más control militar de las poblaciones al asegurar la posesión de cada sitio antes de avanzar al siguiente y cuya dominación se reforzó por la llegada de los franciscanos. También se caracterizó por un mayor número de rebeliones indígenas. Y finalmente, la etapa que comprende los años transcurridos entre 1549 y 1562, en la que la dominación económica, espiritual y política se afianzó a los ojos de los ibéricos, gracias a la integración de los pueblos mayas en las dinámicas urbanas hispánicas, la explotación del trabajo y los ritos cristianos. 

En estos años los indígenas mantuvieron formas de aparente cumplimiento de estas dinámicas, mientras sus formas de socialización, rituales y religiosidad fueron retiradas del ambiente público y confinadas a la secrecía. 

En 1521 Francisco de Montejo obtuvo la licencia de la Corona española para la pacificación de la península, pues pasados los saqueos en la capital mexica crecieron las expectativas de asentamientos en los territorios mayas. 

Montejo salió en una expedición desde Santo Domingo, pasando por Cozumel y llegando a Xel-Há. En 1526 fue nombrado “Adelantado, Capitán General y Alguacil Mayor de Yucatán, Cozumel y Tabasco” e inició la primera campaña con el objetivo de pacificar la península y un año después fundó Salamanca de Xel-Há, la primera población española en la península. Junto con sus hombres se instaló en el sitio, pero fueron constantemente amenazados por los indígenas, lo que, junto a las enfermedades y lo inhóspito del lugar, le llevó a desplazarse. 

En 1528, Diego de Mazariegos fundó la Villa Real de Chiapa, tras una serie de combates con los pueblos zoques y chiapanecas. Ese mismo año, la reducida expedición de Montejo abandonó la península de Yucatán diezmada por los combates y las enfermedades. 

Entre 1529 y 1534, los españoles avanzaron militarmente por la parte norte y centro de la península, y de Campeche a Chetumal. Por donde avanzaban, los indígenas abandonaban las poblaciones, eliminando las fuentes de abasto, negándose a enseñarles a conseguir agua dulce y, ocasionalmente, tendiendo emboscadas y ataques armados. Por su parte, los españoles mataban a los pobladores que no habían logrado huir y quemaban pueblos y milpas. 

En 1530, Montejo inició su segunda campaña, instalados en Chichén Itzá fueron atacados por los mayas. En 1534, Francisco de Montejo “El Mozo”, hijo de Francisco de Montejo, fue atacado por los indígenas y derrotado en Chichén Itzá, lo que propició que los conquistadores, entre 1535 y 1540 abandonaran la península. Mientras tanto, los pueblos mayas enfrentaron sequías y hambrunas, lo que propició conflictos internos entre regiones-linajes, en algunos casos detonados por la previa cooperación de algunos linajes con los españoles. 

En 1536, la Villa Real de Chiapa se convierte en Ciudad Real de Chiapa, y en 1540 inicia la tercera campaña, dirigida por Montejo “El Mozo”, las alianzas con algunos linajes, le permitió mantener un año “pacificadas” las provincias del norte y este de la península, así como conseguir aprovisionamiento y hombres. Éste renombra Salamanca de Campeche como San Francisco de Campeche. 

En 1544 fueron asignados los primeros cuatro frailes franciscanos a la península de Yucatán. Desde el inicio fray Bartolomé de las Casas advirtió que las crueldades de la conquista hacían huir a los nativos a los bosques y que los españoles eran los responsables de lo que pudiera ocurrir. 

Poco después, en 1546, algunas provincias mayas se rebelaron, asesinando a los españoles que se encontraban en los pueblos para recolectar los tributos. En 1546 hubo rebeliones en Chinkinchel, Sotuta, Tazes, Cupul, entre otras, como protesta ante la fundación de la ciudad española de Valladolid encima del centro de Saci; durante la rebelión, los indígenas sacrificaron a 16 españoles capturados. 

Un año después, nobles mayas fueron acusados de la “conspiración Xiu” y dispuestos para ser quemados en la plaza principal de Mérida, pero el franciscano fray Luis de Villalpando intercedió y logró el perdón de Montejo. Los nobles serían bautizados y pacificados. Esta conspiración sería el último intento organizado de combatir violentamente la cristianización. 

En 1549 llegó como fraile a Yucatán el franciscano Diego de Landa. Años después encontraron en Maní una cueva con figuras de dioses mayas, ello desató una investigación que llevó a los frailes a darse cuenta de que los indígenas no habían cesado de adorar a sus dioses y de seguir antiguos rituales religiosos. De acuerdo con algunas fuentes, más de 4,500 indígenas fueron torturados y al menos 158 muertos durante los tres meses de interrogatorios. 

En 1562, comenzó el Auto de fe de Maní, donde los frailes dirigidos por Diego de Landa quemaron figuras religiosas indígenas, torturaron y asesinaron mayas. Además, los frailes se dieron cuenta de que los indígenas no recordaban las plegarias más esenciales. Esto se extendería por otras provincias mayas, donde Diego de Landa descubrió que durante el tiempo en que consideraron establecida y consolidada la evangelización, en las regiones de Sahcaba, Sotuta y Yaxcaba los mayas ejercían rituales religiosos para adorar a sus propios dioses. 

Para conocer más sobre la imposición española en los territorios mayas, observa el siguiente video, con el ejemplo de la ciudad de Izamal. 

  1. Izamal, ejemplo único de urbanismo mesoamericano y europeo.

 

Otra importante rebelión de carácter religioso tuvo lugar en Cisteil en 1761, encabezada por Jacinto Uc, también conocido como Jacinto Canek, quien exigió que los españoles lo reconocieran como rey de Yucatán; su movimiento tuvo miles de seguidores y un carácter anticolonialista, pero también fue derrotado. 

Los españoles organizaron un fuerte ataque para acabar con el movimiento de Canek, que comenzó el 26 de noviembre de 1761, con más de 500 hombres Canek fue descuartizado; y sus seguidores obligados a seis años de trabajos forzosos. Así terminó una de las más importantes rebeliones indígenas mayas. 

En otras latitudes la expansión y colonización del noroeste de la Nueva España se consolidó por la intervención de los jesuitas. Después de años de abandonar la región, se retomó ante la llegada de la Compañía de Jesús a la región del actual estado de Sinaloa en 1591. Como en el resto de Mesoamérica, el control empezó de forma violenta con la combinación de frailes y militares, los primeros se encargaban de eliminar idolatrías mientras que los segundos les proveían seguridad. En 1596 llegaron a tratados de paz con las poblaciones de los ríos mayo y yaqui con quienes al final pactaron el establecimiento de misiones con la condición de que no hubiera establecimientos de colonos civiles ni militares. 

La estrategia de los jesuitas fue establecer pueblos de misión para congregar a los nativos que vivían dispersos en los montes, en ellos reconstruyeron estrategias de producción y organización colectiva de trabajo indígena que se había perdido. Con misión y presidio, es decir, con los frailes y el cuerpo de tropa, la zona comenzó a pacificarse, en 1605 los mayas solicitaron jesuitas, en 1610 los pimas y en 1613 los yaquis. 

A mediados del siglo XVII, el descubrimiento de minas en el actual estado de Sonora, el “nuevo norte minero”, atrajo mineros, comerciantes hacia el centro de Sonora donde también se establecieron agrupaciones religiosas. Desde ahí se emprendió la pacificación del actual Arizona. Sonora se convirtió por mucho tiempo en el último avance español, comunicada sólo con Culiacán, Casas Grandes y con Parral, la capital de Nueva Vizcaya. Las misiones que combinaron frailes e indígenas permitieron el control de las comunidades seminómadas, paz sólo alterada por los seris, grupo que no fue dominado. 

Has finalizado la sesión. Si deseas saber más del tema, puedes consultar tu libro de texto de Historia, de segundo grado.

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